El aceite de orégano, extraído de las hojas de la planta Origanum vulgare, ha sido reconocido en la medicina tradicional por sus potentes propiedades antimicrobianas. Rico en compuestos como el carvacrol y el timol, el aceite de orégano presenta una fuerte actividad antibacteriana, antiviral y antifúngica, lo que lo convierte en un remedio natural versátil.
Estudios recientes han destacado la eficacia del aceite de orégano en el combate contra parásitos intestinales como la giardia y los oxiuros. Su acción antiparasitaria ayuda a limpiar el sistema digestivo, lo que potencialmente mejora la salud intestinal y la absorción de nutrientes.
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