Ninguno de estos cambios requiere medicación ni tratamientos costosos. Simplemente implican ser más conscientes de cómo los hábitos diarios afectan el cuerpo por la noche. Mejorar el sueño puede restaurar la energía, agudizar la memoria, mejorar el equilibrio y ayudar a mantener la independencia.
Empieza esta noche. Prueba uno o dos cambios y presta atención a la diferencia. Pequeños cambios pueden resultar en mejoras duraderas en el sueño y en la vida.