La intimidad física suele considerarse únicamente como la parte romántica o sexual de una relación, pero emocionalmente puede significar mucho más. Para muchas mujeres, la intimidad está ligada al afecto, la comodidad, la confianza, la seguridad y la sensación de ser valoradas por su pareja. Cuando la cercanía física desaparece durante un tiempo prolongado, puede afectar el bienestar emocional de una mujer de maneras sutiles pero profundas.
1. Puede generar sentimientos de rechazo
Uno de los primeros efectos emocionales de la falta de intimidad física es la sensación de no ser deseada. Cuando los abrazos, los besos, las caricias o las muestras de afecto se vuelven escasos, una mujer puede empezar a preguntarse si su pareja ya no se siente atraída por ella.
Incluso si la razón no tiene nada que ver con la atracción, el silencio puede generar suposiciones dolorosas. Puede preguntarse: “¿No soy suficiente?” o “¿Hice algo mal?”. Con el tiempo, estos pensamientos pueden dañar la autoestima y hacerla sentir emocionalmente distante de su pareja.
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