Comprender a las mujeres que se desenvuelven en círculos sociales reducidos.
Cuando intentan llevar las conversaciones hacia temas más profundos, a menudo se las percibe como demasiado intensas o excesivamente serias. Sus amigos pueden redirigirlas sutilmente hacia temas más ligeros, transmitiendo el mensaje de que la profundidad incomoda a los demás.
Esto plantea una difícil disyuntiva. Pueden fingir que se conforman con interacciones superficiales para mantener la aceptación social, o pueden ser fieles a su necesidad de un intercambio significativo, aun sabiendo que esto podría resultar en menos conexiones.
La mayoría de las mujeres con esta característica eligen la autenticidad. No pueden mantener la farsa a largo plazo sin sentirse desconectadas de sí mismas.
El precio es real: menos invitaciones, círculos sociales más reducidos y experiencias más frecuentes de incomprensión o de ser vistas como diferentes.
Pero el beneficio les parece más importante. Mantener la coherencia interior y ser fieles a lo que realmente necesitan de las relaciones es más importante que la popularidad.
Prefieren experimentar la soledad antes que traicionar su verdadera esencia.
Negarse a participar en chismes
En muchos grupos sociales, una parte importante de la interacción se centra en hablar de personas ausentes.
Compartir novedades sobre conocidos en común. Analizar las decisiones de los demás. Especular sobre situaciones de la vida ajena. A veces, esto conlleva comentarios que pueden resultar desagradables o críticos.
Para muchas personas, este tipo de conversación sirve para fortalecer los lazos sociales. Crea una sensación de conocimiento interno y una perspectiva compartida.
Pero algunas mujeres se sienten profundamente incómodas con estos intercambios.
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