La presión arterial alta, también conocida como hipertensión, es una condición cada vez más común en todo el mundo. Lo preocupante es que muchas veces no da señales evidentes. Puede desarrollarse de manera silenciosa durante años, sin que la persona lo note, hasta que aparecen complicaciones graves como infartos, accidentes cerebrovasculares o daño renal.
A menudo, se la asocia con dolores de cabeza, pero la verdad es que en la mayoría de los casos no hay síntomas claros. Por eso, es tan importante prestarle atención incluso cuando uno se siente bien. La buena noticia es que se puede hacer mucho para mantener la presión bajo control con cambios simples en el estilo de vida. Aquí te compartimos nueve acciones prácticas y efectivas que pueden marcar una gran diferencia.
Antes de pasar a los consejos, vale la pena recordar qué es exactamente la presión arterial. Se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y se expresa con dos cifras: la presión sistólica, que es la fuerza con la que la sangre empuja contra las arterias cuando el corazón late; y la diastólica, que es la presión cuando el corazón está en reposo entre latidos.
En general, se considera que una presión saludable debería estar por debajo de 140/90 mmHg. Cuando los valores están por encima de esto de forma persistente, es momento de actuar. Aunque con la edad es común que las arterias se endurezcan un poco y la presión suba, cada aumento, por pequeño que sea, puede duplicar el riesgo de problemas cardiovasculares. Por eso, tomar medidas desde ahora puede prevenir muchos problemas en el futuro.
1. Limitar el consumo de alcohol
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