Aquí es donde muchas personas se confunden. Hidratar significa aportar agua al organismo (y a la piel), mientras que humectar consiste en evitar que esa agua se evapore. Si bien beber agua es fundamental, también es necesario reforzar la barrera cutánea con productos adecuados que mantengan esa humedad interna. Cremas, aceites naturales o sérums pueden ayudar a sellar la hidratación que ya tienes gracias al agua que bebes.

Sin embargo, si la base está seca —es decir, si el cuerpo carece de agua—, ningún producto externo podrá hacer milagros. Es como intentar mantener húmeda una esponja seca sin mojarla primero: no funciona.
6. Señales de que tu piel necesita más agua
El cuerpo suele enviar señales claras cuando necesita más hidratación. Si notas que tu piel se ve tirante, se descama fácilmente o ha perdido luminosidad, probablemente necesites beber más agua. También puedes experimentar labios secos, ojeras más marcadas y sensación de aspereza al tacto. Incluso, en algunos casos, la deshidratación puede hacer que la piel produzca más grasa de la normal, como mecanismo de defensa, lo que genera brotes inesperados de acné.

