No apliques directamente sobre heridas o piel muy sensible.
Complementa estos cuidados con hidratación, protector solar y buena alimentación.
La hoja de laurel puede convertirse en una aliada sencilla dentro de una rutina de autocuidado natural. Más que buscar resultados instantáneos, la clave está en la constancia y en disfrutar esos pequeños rituales que ayudan a sentir la piel más fresca, cuidada y saludable cada día.