Mi esposa fue al banco todos los jueves durante 40 años. Cuando murió, descubrí por qué…
Durante 40 años…
cada jueves, sin falta,
mi esposa tomaba su bolso,
me daba un beso en la mejilla
y decía:
—Vuelvo en un rato.
Nunca pregunté.
Confiaba en ella.
Una rutina que parecía normal
A veces tardaba una hora.
A veces dos.
Siempre regresaba tranquila.
Como si nada.
—¿Todo bien en el banco? —le preguntaba.
—Sí —respondía sonriendo—, solo cosas de rutina.
Y yo… nunca insistí.
El día que todo cambió
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