Reservé una isla privada para salvar mi matrimonio… pero mi esposo llegó con su madre y su ex y me puso a servirles como si fuera su sirvienta.

Luego otra.
—Rechazada.
Valeria soltó su brazo.
—¿Cómo que rechazada?
Rodrigo me buscó con la mirada. Yo ya estaba junto a mi camioneta, con la puerta abierta.
—Mariana, no te atrevas a hacer una escena.
—No, Rodrigo —dije—. La escena la hicieron ustedes. Yo solo apagué las luces.
El chofer arrancó.
Mientras el muelle quedaba atrás, mi teléfono vibró. Era un mensaje de mi investigadora privada:
“Ya tengo las fotos de Rodrigo y Valeria entrando juntos al hotel en Mérida. También encontré algo peor: él intentó poner una propiedad a nombre de ella usando documentos de tu empresa.”
Respiré hondo.
La traición ya no era solo personal.
Y lo que iba a descubrir después cambiaría el final de todos…
  • CONTINÚE LEYENDO EN LA PÁGINA SIGUIENTE🥰💕

    Parte 3 :
    Cuando llegué a nuestra casa en Lomas de Chapultepec, ya no entré como esposa. Entré como dueña.
    Me cambié el vestido de viaje por un traje blanco impecable, recogí mi cabello, llamé a mi abogada y pedí seguridad privada en la puerta. Después ordené al personal empacar las cosas de Rodrigo en cajas de cartón y dejarlas afuera, junto al portón.
    Dos horas más tarde, llegó en un taxi, rojo de vergüenza, sudado, sin la elegancia que tanto fingía. Detrás venían sus padres en otro coche y Valeria no venía con ellos.
    Rodrigo golpeó el portón con furia.
    —¡Abre, Mariana! ¡Esta también es mi casa!
    Me acerqué despacio, con una carpeta negra en las manos.
    —No, Rodrigo. Esta casa pertenece a una sociedad creada antes de nuestro matrimonio. Lo sabías, pero nunca leíste nada. Solo firmabas cuando creías que te convenía.
    Doña Graciela se metió entre nosotros.
    —Eres una malagradecida. Mi hijo te dio su apellido.
    La miré sin levantar la voz.
    —Y yo le di una vida que jamás pudo pagar.
    Rodrigo tragó saliva.

    ver continúa en la página siguiente

    Leave a Comment