Reservé una isla privada para salvar mi matrimonio… pero mi esposo llegó con su madre y su ex y me puso a servirles como si fuera su sirvienta.
Luego otra.
—Rechazada.
Valeria soltó su brazo.
—¿Cómo que rechazada?
Rodrigo me buscó con la mirada. Yo ya estaba junto a mi camioneta, con la puerta abierta.
—Mariana, no te atrevas a hacer una escena.
—No, Rodrigo —dije—. La escena la hicieron ustedes. Yo solo apagué las luces.
El chofer arrancó.
Mientras el muelle quedaba atrás, mi teléfono vibró. Era un mensaje de mi investigadora privada:
“Ya tengo las fotos de Rodrigo y Valeria entrando juntos al hotel en Mérida. También encontré algo peor: él intentó poner una propiedad a nombre de ella usando documentos de tu empresa.”
Respiré hondo.
La traición ya no era solo personal.
Y lo que iba a descubrir después cambiaría el final de todos…