Un mensaje audaz que inesperadamente provocó reflexión.

Al anochecer, el mensaje ya no parecía profético. Se sentía como una instrucción más sutil. La atención es poder. Aquello en lo que nos enfocamos moldea lo que construimos. El crecimiento no surge de promesas vacías, sino de la constancia en lugar de la distracción, de la intención en lugar de la pasividad. La abundancia, en su esencia más pura, no se predice, se practica. Y a veces, basta con un instante de atención dirigida hacia el interior para empezar.

 

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