¡El doctor que me cogió de la mano! ¡Una historia de pérdida, sanación y esperanza!

 

En sus últimas horas en la UCI, una presencia constante la ayudó a mantenerse firme. La doctora Aris permaneció a su lado. Le tomó la mano a Elena y le dijo: «Aguanta. No dejes que el dolor gane».

Los meses que siguieron estuvieron llenos de dolor.

Algunos días, Elena no podía levantarse de la cama. Otros días, se obligaba a salir solo para demostrar que aún podía.

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