La nueva esposa de mi exmarido apareció en la casa de mi padre justo después de que lo enterraran y me dijo: “Empieza a empacar.” Mientras yo estaba podando las rosas del jardín, la dejé hablar… hasta que cometió el error que la destruiría
“¿Mi papá investigó todo esto?”
“Contrató a un investigador privado después de que le contaste lo de la infidelidad”, dijo Lourdes. “No porque quisiera meterse en tu vida, sino porque sabía que Roberto no actuaba solo.”
Tomé la memoria USB.
“¿Qué hay aquí?”
“Un video de Vanessa intentando sobornar a la enfermera de cuidados paliativos de tu papá para que le filtrara información del testamento.”
Sentí náuseas.
“¿La enfermera aceptó?”
“No. Avisó de inmediato. Tu papá grabó una declaración por si Vanessa se atrevía a impugnar el testamento.”
Entonces Lourdes sacó otra foto. Era Diego sentado frente a Vanessa en un restaurante elegante. Él tenía la cara pálida, como si acabara de ver un fantasma.
“Ella le ofreció dinero a tu hermano”, dijo Lourdes.
“¿Cuánto?”
“Cinco millones de pesos por declarar que tu papá ya no estaba lúcido cuando cambió su voluntad.”
Me quedé helada.
“Entonces Diego sí me traicionó.”
La puerta se abrió antes de que Lourdes pudiera responder. Diego entró con los ojos rojos y una carpeta de piel en la mano.
“No”, dijo con voz quebrada. “Fingí que los ayudaba.”
Me levanté furiosa.
“¿Fingiste? ¿Y por qué no me dijiste nada?”
“Porque si Vanessa sospechaba, se escondía. Papá me pidió que la dejara hablar.”
Diego puso su celular sobre el escritorio y reprodujo un audio. La voz de Vanessa llenó el cuarto.
“Cuando el viejo muera, tú dices que ya no estaba bien de la cabeza. Roberto reclama la casa y Mariana se queda sin nada.”
Luego se escuchó la voz de Roberto, la misma voz con la que alguna vez me juró amor en una iglesia de Puebla.
“Mariana siempre creyó que todo le correspondía por ser la hija favorita. Ya es hora de que aprenda.”
Me ardieron los ojos, pero no lloré.
Diego abrió su carpeta. Había estados de cuenta de la empresa familiar, transferencias ocultas, facturas falsas y nombres de proveedores inexistentes.
“Vanessa robaba desde antes de que Roberto dejara la casa”, dijo. “Se acercó a él para entrar a la familia. La aventura no fue romance. Fue estrategia.”
Lourdes acomodó los papeles y me miró con una calma que me dio miedo.
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