No me he enfermado en 43 años: 5 alimentos que incorporé a mi rutina diaria.
Es rico en carbohidratos complejos, fibra, magnesio y hierro.
Preparación básica:
1 taza de trigo sarraceno por 2 tazas de agua. Cocinar a fuego lento durante 15-20 minutos. Sin freír, sin mantequilla, sin exceso de sal.
Puedes añadir una cucharada de aceite de linaza después de cocinar para mejorar el perfil de grasas saludables.
4. Algas marinas (kelp o laminaria): Apoyo para la tiroides
Probé las algas marinas por primera vez a los cuarenta años, cuando empecé a experimentar fatiga constante y manos frías. Descubrí que necesitaba más yodo en mi dieta.
Beneficios:
Aporta yodo natural para la tiroides.
Contiene vitaminas del grupo B, hierro y magnesio.
Ayuda a regular el metabolismo.
Contribuye a reducir el colesterol.
Favorece la desintoxicación del hígado.
Importante:
Evite las versiones enlatadas con vinagre y azúcar. Es mejor elegir algas marinas secas o congeladas rehidratadas sin aditivos.
Modo de empleo:
1-2 cucharadas en ensaladas, con zanahoria rallada, remolacha o incluso con trigo sarraceno.
5. Chucrut o col fermentada: para una buena salud intestinal
La col fermentada formaba parte de mi infancia. Solo col, zanahoria y sal. Sin vinagre ni azúcar.
Con el paso de los años, comprendí su verdadero valor: es un alimento probiótico natural.
Beneficios:
Mejora la flora intestinal.
Reduce la inflamación digestiva.
Fortalece el sistema inmunitario.
Aporta vitamina C.
Contiene vitamina B6, beneficiosa para el sistema nervioso.
Consumir 1 o 2 cucharadas antes de las comidas ayuda a preparar el sistema digestivo y mejora la absorción de nutrientes.
Puede ser especialmente útil después de un tratamiento con antibióticos o problemas digestivos leves.
Consejos y recomendaciones:
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