Detente antes de entrar en la bañera: 5 hábitos en la ducha que podrían estar dañando tu corazón y tu circulación.

Meterse en la ducha justo después de haber consumido una comida copiosa puede parecer inofensivo, pero puede afectar la forma en que su cuerpo distribuye la sangre. Tras ingerir alimentos, el organismo dirige un mayor flujo sanguíneo hacia el sistema digestivo. La exposición al agua caliente puede desviar la circulación hacia la piel, lo que, a su vez, podría obligar al corazón a trabajar con mayor esfuerzo para equilibrar ambos procesos.
Si bien esto no representa un peligro para todas las personas, puede provocar malestar o fatiga. Esperar entre 20 y 30 minutos después de comer antes de ducharse constituye un hábito más seguro.

4. Duchas excesivamente largas
Pasar demasiado tiempo bajo la ducha —especialmente si utiliza agua caliente— puede reducir gradualmente la presión arterial y deshidratar el organismo. La exposición prolongada al calor también puede mermar la eficiencia de la circulación sanguínea, dejándole con una sensación de letargo o debilidad una vez finalizada la ducha.
Intente limitar la duración de sus duchas a un intervalo de entre 10 y 15 minutos. Es tiempo suficiente para asearse sin sobrecargar su sistema cardiovascular.

5. Ignorar las señales de advertencia

 

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