La abuela Louise lo llamaba su “milagro de cinco minutos”: enfriarlo, cortarlo en rodajas y ver cómo desaparece antes de que la cena esté lista.
Tarta de limón sin enfriar con relleno suave
Enfriar para que cuaje: Transfiere con cuidado la tarta al refrigerador, sin tapar, y enfríala durante al menos 3 horas, o hasta que el relleno esté completamente cuajado y la superficie se vea lisa y firme al tacto. Para obtener rebanadas más limpias, enfríala 4 horas o más.
Cortar y servir: Cuando esté listo para servir, pase un cuchillo fino por el borde de la masa para despegarla ligeramente del vaso. Corte la tarta con un cuchillo afilado, limpiando la hoja entre cada corte para obtener porciones uniformes. Sirva fría, opcionalmente con un poco de crema batida y algunas bayas frescas.
Variaciones y consejos
Para una tarta con un toque más ácido, aumente el jugo de limón a 2/3 de taza y agregue una pizca extra de sal; el relleno quedará un poco más suave, pero aún se podrá cortar cuando esté muy frío. Si prefiere un ligero sabor tostado y una masa un poco más firme, hornee la base de galletas Graham a 175 °C (350 °F) durante 8 a 10 minutos y luego déjela enfriar completamente antes de rellenarla; esto le dará un sutil toque a nuez sin complicar la receta.
Porción de tarta de limón fría servida con crema batida y bayas
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