Y el corazón…
vacío.
La frase que lo cambió todo
—¿Alguna vez pensaron en mí? —pregunté en voz baja.
Silencio.
Mi nuera suspiró.
—No empieces con dramas… si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta.
Eso fue todo.
Mi decisión
Sequé mis manos.
Me quité el delantal.
—Voy a salir un momento —dije.
—Trae pan —respondió mi hijo, sin mirarme.
Asentí.
Sonreí.
Y salí.
La libertad que nunca imaginé
No fui al mercado.
No regresé.
Tomé un autobús.